En este tema, daremos un paso crucial: ponerle nombre a lo que sientes. A veces, el simple hecho de poner palabras a nuestras emociones puede ser el primer paso para comenzar a procesar el dolor.
Este ejercicio está diseñado para ayudarte a identificar y etiquetar las emociones que estás experimentando.
Paso 1: Preparación. Busca un lugar tranquilo donde puedas estar contigo mismo. Toma una hoja de papel, cierra los ojos por unos minutos y concéntrate en tu respiración para conectar con el momento presente.
Paso 2: Escaneo emocional. Nota cómo te sientes emocionalmente en este instante.
Paso 3: La lista sin juicio. Cuando estés listo, escribe una lista de todas las emociones que has sentido desde la pérdida.
Importante: No hay respuestas incorrectas. Es normal sentir tristeza, pero también puedes experimentar enojo, confusión, frustración, miedo e incluso alivio.
Permítete escribir cualquier cosa que venga a tu mente sin censurarte.
El duelo no es una experiencia que ocurre solo en tu cabeza; el dolor emocional también vive en tu cuerpo y lo afecta directamente.
El cuerpo habla: El dolor se manifiesta físicamente, a menudo a través de tensiones musculares, cansancio extremo, agotamiento o incluso malestares físicos y enfermedades.
Localizando el dolor:
Pregúntate: ¿Sientes tensión en alguna parte específica? ¿Hay un lugar en tu cuerpo donde el dolor emocional parece concentrarse (el pecho, el estómago, la garganta)?.
Conexión integral: Describir estas sensaciones te ayudará a entender cómo el duelo está impactando tanto tu mente como tu cuerpo, permitiéndote atender ambas áreas.
Actividad sugerida: Elige una o dos emociones de tu lista que sientas con mayor intensidad ahora mismo. Reflexiona sobre qué situaciones o pensamientos las desencadenan y en qué parte de tu cuerpo las detectas