El duelo no es una enfermedad ni un estado que deba corregirse; es una respuesta fundamentalmente natural ante la pérdida. Es vital entender que esta experiencia no es solamente emocional; es un proceso integral que también puede afectar nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestras relaciones con los demás.
Tu camino es único: Es fundamental saber que el duelo es un proceso único para cada persona.
Sin juicios: No existe un camino “correcto” o “incorrecto” para vivirlo, solamente existe el tuyo. Comparar tu dolor o tu forma de reaccionar con la de otros puede ser contraproducente; este curso está diseñado para acompañarte en tu propio camino.
A diferencia de lo que a veces se cree, el dolor no disminuye en una línea recta perfecta. A menudo, el duelo se vive como si fueran olas en el mar.
Momentos de intensidad: Habrá momentos en los que el dolor se sienta intenso y abrumador, como si acabara de suceder.
Momentos de calma: En otras ocasiones, el dolor puede parecer más lejano o menos agudo.
Comprender esta dinámica te ayudará a no asustarte cuando, tras un día “bueno”, sientas que el dolor regresa con fuerza. Es parte natural de la marea emocional.
Vivimos en una sociedad que a menudo nos presiona para “superar” las cosas rápidamente, pero en el duelo no existe un tiempo específico para “superarlo”. Es importante redefinir cuál es la meta de este proceso:
No es olvidar: El objetivo no es borrar el recuerdo ni olvidar a quien amaste.
Integración: La verdadera meta es aprender a vivir con ese vacío, manteniendo el recuerdo presente de una manera que te permita seguir adelante con tu propia vida.
Reconstrucción: Se trata de reconstruirnos poco a poco mientras integramos la ausencia física del ser querido.
Este curso abraza distintos tipos de pérdidas, reconociendo que cada una tiene sus matices propios, aunque la esencia del dolor por perder a un ser amado sea la misma. Ya sea que hayas perdido a un hijo, a un bebé que nunca llegó a nacer, a un padre o a una madre, el dolor es inmenso.
Es crucial validar todas tus emociones, incluso aquellas que parecen confusas o negativas:
Sentimientos difíciles: Es completamente normal sentirse perdido, confundido o incluso enojado.
Permiso para sentir: El enojo y la confusión forman parte integral del proceso de duelo y es importante darles un espacio para ser sentidos y expresados en lugar de reprimirlos.
Pregunta de reflexión: “Al leer que el duelo viene en ‘olas’, ¿puedes identificar algún momento reciente en el que la marea haya subido y otro en el que haya bajado? Reconocer este patrón es el primer paso para dejar de luchar contra él.”